jueves, 11 de julio de 2013

COLUMNA TRES


Experiencias de vino

Por: Mónica Guerra

La ruta del vino.

 

¿Cuántas veces nos pasa que hablamos maravillas de otros países? Y no solo eso si no que ponemos de moda destinos turísticos como Las Vegas, San Francisco, Buenos Aires, Londres, etc. Y digo ponemos de moda porque realmente comenzamos a ver que muchos de nuestros conocidos empiezan a viajar a estos mismos lugares y a ellos se les unen otros y otros más. Y cuando nos damos cuenta conocemos muchísimos lugares en el extranjero, pero, ¿qué tanto hemos visitado en nuestro propio país?

 

Podemos hablar maravillas de los mariscos chilenos o de los vinos franceses, y no nos damos cuenta del paraíso gastronómico, enológico y cultural que tenemos en el estado de Baja California.

 

Ensenada poco a poco se ha ido convirtiendo en un referente mundial de la  gastronomía y vino mexicano. La ruta del vino que corre de sur a norte y va de Ensenada a Tecate, nos ofrece un sin número de excelentes bodegas en la que productores locales han dedicado toda una vida a su pasión: el vino.

 

Recorriendo esta ruta podemos encontrar desde la bodega más antigua de Baja Califormia (Santo Tomas), la famosa bodega Casa de Piedra con los característicos caldos de Hugo d´acosta, la tradición italiana convertida en vino Mexicano de las bodegas L.A. Cetto y muchísimas mas bodegas mas pequeñas pero no por eso de menor calidad.

 

Vale pues la pena darnos una vuelta por esta zona de nuestro país y darnos cuenta de que no tenemos nada que pedirle a lugares y atractivos del extranjero; claro que cuidado, no se trata de hacer competencia ni pelearnos con lo de fuera, si no de conocer lo que tenemos en casa. ¡Que vaya que vale también la pena!

COLUMNA DOS


Experiencias de mesa

Por Mónica Guerra.

Maridaje de esencias.

 
Seguramente todos hemos escuchado algo sobre el maridaje, al hablar de vino. ¿Pero qué es esto realmente? Hay expertos que lo distinguen por contraste o por similitud, para cada tipo de vino. Pero en mi opinión existen también situaciones personales y experiencias que hacen del maridaje algo único y perfecto.

 
Esto de lo que hablo va mas allá de la paridad o contrastes entre sabores y tendencias de los mismos, que si bien también son importantes, pocas veces son estos los que recordamos.

 
Existen vinos que por sus aromas, nos evocan recuerdos de la infancia o nos hacen imaginar planes a futuro, es así como un vino Francés producido a partir de la uva Gamay nos recuerda por sus notas muy marcadas a mermelada de fresa, los desayunos de a diario, en nuestra infancia, antes de ir a la escuela o como las notas terrosas o a setas que tienen algunos Chardonnay nos transportan a la húmeda montaña.

 
Otro asunto importante es lo que llegamos a sentir cuando acompañados de las mejores amistades y en la sobremesa de una carne asada no queremos que por nada del mundo se termine la botella de Malbec Argentino que estamos tomando desde hace un rato. No es solo la compañía ni el vino por separado, si no el maridaje que  se da en conjunto. Seguramente por dicha experiencia recordaremos cada una de las notas y sabores que nos regalaba esa botella.

 
Probablemente haciendo memoria encontraremos una cava interminable de recuerdos, sabores, aromas y sensaciones tanto positivas como negativas, que han ayudado a forjar un carácter y definir los gustos y estilos propios para disfrutar de este excelente producto.

 
Dicho esto, lo mejor que podemos hacer de ahora en adelante es disfrutar cada momento, a cada persona, cada bocado y por supuesto cada trago de vino, que estoy segura no será el mismo nunca más.

 

COLUMNA UNO


Experiencias de mesa
    Por Mónica Guerra.

Atreverse a probar.

 
¿A quién no se le antoja una buena copa de vino a la hora de comer? O tal vez un vino blanco fresco en estos tiempos de calor. Beber vino se va convirtiendo día con día en un hábito saludable.

 

Diariamente crece la oferta de establecimientos y lugares especializados en vino, pero de qué sirve esto si solemos actuar siempre de la misma forma. Por lo general lo más común a la hora de elegir un vino es fijarnos en el precio o en etiquetas que ya hemos probado y cuentan con nuestro visto bueno. Pocas veces nos damos cuenta de que existen una gran variedad de etiquetas, bodegas y uvas. Muchas de las cuales ni si quiera hemos probado nunca.

 

Recuerdo alguna ocasión en la que me arriesgué a pedir algo diferente y el resultado fue muy agradable, claro que esto no siempre es así. Algunas veces podemos encontrarnos con vinos que por su región o país de origen tienen características que no son de nuestro total agrado. Por ejemplo: un Malbec Argentino, con un color purpura intenso, y aroma a frutales muy frescos, es totalmente distinto a un Malbec francés del Valle de Ródano, en el que suele predominar una gran acidez y aromas a frutos un poco mas maduros y herbales.

 

Para conocer más sobre vino y realmente poder emitir algún juicio, que al final siempre será subjetivo en su mayoría, tenemos que animarnos y no solo probar si no pedir a los importadores productos distintos. Solamente Italia tiene mas de 500 uvas autóctonas. Pocas veces podemos encontrar en los establecimientos vinos producidos con variedades como la  Nero D´avola, Vermentino, o Greco. Así como los grandes vinos Húngaros o Alemanes, estos últimos los menciono porque tenemos una pésima imagen, gracias a los famosos vinos “Alemanes” que encontramos en el supermercado y que vienen en una botella azul… no esta demás decir que Alemania esta luchando actualmente con todo lo que tiene para eliminar la mala fama que estos le han dado alrededor del mundo.

 

Los invito a probar, a pedir cosas distintas, a acertar o algunas veces equivocarnos, saber qué es lo que nos gusta y qué no nos gusta en un vino, viajar por las variedades, países y formas de vinificar los productos. No solo nos dejemos llevar por el diseño de las etiquetas, los precios o las modas. Les aseguro que mas de uno se va a sorprender.

BIOGRAFIA


Mi vida escrita por los sentidos intrínsecos de la mente…
Desde muy pequeña mi imaginación formaba parte importante y de gran peso en mi vida. Como todos, jugaba, creaba e inventaba a partir de ella, algo grandioso una habilidad de crear y vivir mundos paralelos, universos gigantescos a la medida de lo inimaginable. Pero claro toda virtud tiene una sombra, una habilidad capaz de crear mis pensamientos en realidades instantáneas, construía a su vez un espacio titubeante de miedos, ideas sin forma ni cuerpo eran capaces de volverse casi tangibles por algunos segundos. Conforme crecí la virtud y el problema crecieron conmigo, “transformándose simplemente evolucionando”.

       Mi imaginación era la causante de grandes sueños: en secundaria concebía una relación, una sensación, una aventura, una experiencia y la búsqueda; con todos los colores que estas matizan vivos y obscuros, mediados en mi cabeza. La imaginación como punto de partida, una carrera que comienza desde la idea. Su transcurso…su realidad. Un publicista de apellido Draper decía “El peor miedo es la suposición” ¿Qué es suponer entonces? Una forma de percibir, de pensar, de figurar y entonces lanzar el proyectil hacia donde no se ve...Imaginar con miedo a explorar. Proyectar con tintes melancólicos de cosas pasadas, experiencias rotas que solo ensombrecen él camino de la mente. Varias cajas con contenido desconocido, empaque sellado y la decisión en tus manos.

      El tiempo corre sin que nadie detenga su caminar…en tiempos de preparatoria mi imaginación tocaba a futuras puertas. Mi año sabático, mi carrera, mi vida laboral, mis proyectos. Convertidos en metas o frustraciones.

    El año en que me fui de la ciudad llego: un mundo que solo existía en libros, imágenes y relatos se erguía ante mis ojos; ladrillo por ladrillo tomaba forma de realidad. Una travesía  concebida recobraría fuerza por tan solo ser ahora…una realidad.

    Al tiempo vino mi carrera Arquitectura. Resumiendo por obvias razones lo indispensable de lo que se había cosechado desde un principio “un hábito de IMAGINAR” magnífica herramienta en el transcurso de lo que hasta ahora ha sido mi historia. Que siempre se presentaría con su lado obscuro y que solo entonces mi mente debería mediar.

   Mi vida puesta en escena, escrita y trazada con la herramienta que utiliza el alma para conectar con el cuerpo: “La imaginación”.

 

Biografía por: Mónica Guerra