jueves, 11 de julio de 2013

COLUMNA UNO


Experiencias de mesa
    Por Mónica Guerra.

Atreverse a probar.

 
¿A quién no se le antoja una buena copa de vino a la hora de comer? O tal vez un vino blanco fresco en estos tiempos de calor. Beber vino se va convirtiendo día con día en un hábito saludable.

 

Diariamente crece la oferta de establecimientos y lugares especializados en vino, pero de qué sirve esto si solemos actuar siempre de la misma forma. Por lo general lo más común a la hora de elegir un vino es fijarnos en el precio o en etiquetas que ya hemos probado y cuentan con nuestro visto bueno. Pocas veces nos damos cuenta de que existen una gran variedad de etiquetas, bodegas y uvas. Muchas de las cuales ni si quiera hemos probado nunca.

 

Recuerdo alguna ocasión en la que me arriesgué a pedir algo diferente y el resultado fue muy agradable, claro que esto no siempre es así. Algunas veces podemos encontrarnos con vinos que por su región o país de origen tienen características que no son de nuestro total agrado. Por ejemplo: un Malbec Argentino, con un color purpura intenso, y aroma a frutales muy frescos, es totalmente distinto a un Malbec francés del Valle de Ródano, en el que suele predominar una gran acidez y aromas a frutos un poco mas maduros y herbales.

 

Para conocer más sobre vino y realmente poder emitir algún juicio, que al final siempre será subjetivo en su mayoría, tenemos que animarnos y no solo probar si no pedir a los importadores productos distintos. Solamente Italia tiene mas de 500 uvas autóctonas. Pocas veces podemos encontrar en los establecimientos vinos producidos con variedades como la  Nero D´avola, Vermentino, o Greco. Así como los grandes vinos Húngaros o Alemanes, estos últimos los menciono porque tenemos una pésima imagen, gracias a los famosos vinos “Alemanes” que encontramos en el supermercado y que vienen en una botella azul… no esta demás decir que Alemania esta luchando actualmente con todo lo que tiene para eliminar la mala fama que estos le han dado alrededor del mundo.

 

Los invito a probar, a pedir cosas distintas, a acertar o algunas veces equivocarnos, saber qué es lo que nos gusta y qué no nos gusta en un vino, viajar por las variedades, países y formas de vinificar los productos. No solo nos dejemos llevar por el diseño de las etiquetas, los precios o las modas. Les aseguro que mas de uno se va a sorprender.

2 comentarios:

  1. Además el vino tinto sirve para contrarrestar las grasas malas de nuestro cuerpo, es un excelente antioxidante, tengo una gran atracción por los vinos chilenos.

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  2. Para que mentirte, no sé nada de vinos. Aunque me gusta tomar vino junto con un plato fuerte o un buen corte. Aún así tu columna me hizo relacionar ese probar cosas nuevas. No solo vino, sino experiencias, viajes, relaciones, emociones, música. Creo que la vida es probar y hacer, irte conociendo. Me gustó mucho como escribes. Luego me enseñas eso de catar vinos :)

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