Mi vida escrita por los sentidos intrínsecos de la
mente…
Desde muy pequeña mi imaginación formaba parte importante y de gran peso en mi vida. Como todos, jugaba, creaba e inventaba a partir de ella, algo grandioso una habilidad de crear y vivir mundos paralelos, universos gigantescos a la medida de lo inimaginable. Pero claro toda virtud tiene una sombra, una habilidad capaz de crear mis pensamientos en realidades instantáneas, construía a su vez un espacio titubeante de miedos, ideas sin forma ni cuerpo eran capaces de volverse casi tangibles por algunos segundos. Conforme crecí la virtud y el problema crecieron conmigo, “transformándose simplemente evolucionando”.
Mi imaginación era la causante de grandes sueños: en secundaria concebía una relación, una sensación, una aventura, una experiencia y la búsqueda; con todos los colores que estas matizan vivos y obscuros, mediados en mi cabeza. La imaginación como punto de partida, una carrera que comienza desde la idea. Su transcurso…su realidad. Un publicista de apellido Draper decía “El peor miedo es la suposición” ¿Qué es suponer entonces? Una forma de percibir, de pensar, de figurar y entonces lanzar el proyectil hacia donde no se ve...Imaginar con miedo a explorar. Proyectar con tintes melancólicos de cosas pasadas, experiencias rotas que solo ensombrecen él camino de la mente. Varias cajas con contenido desconocido, empaque sellado y la decisión en tus manos.
Desde muy pequeña mi imaginación formaba parte importante y de gran peso en mi vida. Como todos, jugaba, creaba e inventaba a partir de ella, algo grandioso una habilidad de crear y vivir mundos paralelos, universos gigantescos a la medida de lo inimaginable. Pero claro toda virtud tiene una sombra, una habilidad capaz de crear mis pensamientos en realidades instantáneas, construía a su vez un espacio titubeante de miedos, ideas sin forma ni cuerpo eran capaces de volverse casi tangibles por algunos segundos. Conforme crecí la virtud y el problema crecieron conmigo, “transformándose simplemente evolucionando”.
Mi imaginación era la causante de grandes sueños: en secundaria concebía una relación, una sensación, una aventura, una experiencia y la búsqueda; con todos los colores que estas matizan vivos y obscuros, mediados en mi cabeza. La imaginación como punto de partida, una carrera que comienza desde la idea. Su transcurso…su realidad. Un publicista de apellido Draper decía “El peor miedo es la suposición” ¿Qué es suponer entonces? Una forma de percibir, de pensar, de figurar y entonces lanzar el proyectil hacia donde no se ve...Imaginar con miedo a explorar. Proyectar con tintes melancólicos de cosas pasadas, experiencias rotas que solo ensombrecen él camino de la mente. Varias cajas con contenido desconocido, empaque sellado y la decisión en tus manos.
El tiempo corre sin que nadie detenga su caminar…en tiempos de
preparatoria mi imaginación tocaba
a futuras puertas. Mi año sabático, mi
carrera, mi vida laboral, mis
proyectos. Convertidos en metas o frustraciones.
El año en que me fui de la ciudad llego: un mundo que solo existía en
libros, imágenes y relatos se erguía ante mis ojos; ladrillo por ladrillo
tomaba forma de realidad. Una travesía concebida recobraría fuerza por tan solo ser
ahora…una realidad.
Al tiempo vino mi carrera Arquitectura. Resumiendo
por obvias razones lo indispensable de lo que se había
cosechado desde un principio “un hábito de IMAGINAR” magnífica herramienta en
el transcurso de lo que hasta ahora ha sido mi historia. Que
siempre se presentaría con su lado obscuro y que solo entonces mi mente debería
mediar.
Mi vida puesta en escena, escrita y trazada con la herramienta que utiliza el alma para conectar con el cuerpo: “La imaginación”.
Mi vida puesta en escena, escrita y trazada con la herramienta que utiliza el alma para conectar con el cuerpo: “La imaginación”.
Biografía por:
Mónica Guerra
Me gusta mucho la forma en la que escribes y las palabras que utilizas son muy interesantes. Y la forma de expresarte y explicar tu niñez se me hizo muy padre.
ResponderEliminar¡Cuánta profundidad! Tus palabras son igual que tú: soñadoras, reflexivas y siempre ponderantes entre el lado blanco y el lado negro. Me gustó, pero quizá un poco más de objetividad le caería bien al texto y no sólo quedar en una nube imaginando todo lo que detallas.
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